Viajeros en Marruecos

Yo no viajo para llegar a ningún sitio, lo hago tan sólo por el placer de ir.

Robert L. Stevenson

África será siempre la de la época de los mapas de la era victoriana, el inesperado continente vacío con la forma de un corazón humano.

Graham Greene 

INTRODUCCIÓN:

Separado de Europa por un hilo de agua, el Magreb (al-mahgreb al-aqsa nombre dado por los árabes por ser el punto más occidental de su imperio islámico y con el que hoy día se continúa llamando al Reino de Marruecos) ha sido para muchos la primera referencia de un viaje exótico, tal vez el primer contacto con el universo musulmán, la primera expedición a ese viejo continente lleno de aventura y magia llamado África que tanto nos fascina. Situado a poniente del mundo árabe sin dejar de ser profundamente beréber, fue durante siglos el puente estratégico que trajo a la península lo mejor de la sabiduría islámica hasta que la propia decadencia de su cerrado mundo les hizo perder Al-Andalus, tierras que, según el Corán, deberán ser conquistadas.

Su historia está íntimamente ligada a la de España, a la que debe parte de sus fronteras actuales. El desmedido afán de ampliación de sus dominios naturales, llevó a Hassan II a invadir el Sáhara Occidental, uno de los grandes problemas del nuevo rey Mohamed VI, juntamente con el de la emigración.

Marruecos, todavía hoy, en las montañas, hamadas, estepas, oasis, desiertos, aldeas, conserva los conocimientos ancestrales que han permitido a sus pobladores sacar partido de una naturaleza dura. Y en el corazón de las modernas ciudades se ha preservado el espacio irrepetible de las antiguas medinas. Para el aventurero, además de la deslumbrante belleza y diversidad de sus paisajes y del ingente patrimonio cultural que atesora, visitar este país africano, equivale a percibir sin intermediarios el regreso a otro mundo, a otra forma de entender la vida, otra manera de vivir. Monumentales montañas, extensas y desérticas hamadas, viejas medinas, proverbial hospitalidad, zocos fascinantes, niños. Así es como vemos Marruecos. 

Rodeada por Argelia al Este, al Oeste por el océano Atlántico, el mar Mediterráneo al Norte y al Sur el Sahara Occidental (país ocupado militarmente por Marruecos) y Mauritania, Marruecos es uno de los pocos lugares del mundo donde podemos pasar de las cumbres nevadas y estaciones de esquí, a las arenas ardientes del desierto. Con una extensión de 440.000 kms cuadrados, casi como España que tiene 504.000 kms cuadrados, sólo los territorios  al Norte de la cordillera del Atlas son productivos y están densamente poblados, mientras que el Sur está invadido por las estribaciones del desierto del Sahara, el desierto más grande del mundo pues se extiende desde la costa atlántica hasta el mar Rojo y prosigue por la península arábiga. Su extensión es superior a la de toda Europa y en él se encuentran algunos de los puntos más calientes de nuestro planeta, aunque bastante alejados de nuestro periplo.

Mi extensa experiencia en este vasto territorio hará que realicéis un viaje inolvidable por la bella e infinita soledad del desierto, donde su magia os irá envolviendo dulcemente y os hechizará para siempre.  

ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE ESTE PAÍS:

Con cerca de treinta millones de habitantes, Marruecos es una monarquía constitucional (de las muy poquitas que hay en África), pero tiene bastantes diferencias con otros regímenes de este tipo como pueda ser el Español. Aunque hay un gobierno elegido democráticamente y partidos políticos, la monarquía continúa gobernando directamente nombrando algunos de los principales ministros, el rey es el jefe supremo del ejército y Príncipe de los creyentes. Mohamed VI, que subió al trono a la muerte de su padre Hassan II (hijo de M0hamed V que fue el primer rey tras la independencia de Marruecos el dos de marzo de 1956) y perteneciente a la dinastía de los Alauitas, está empeñado en modernizar el país, pero encuentra el freno de los estamentos más tradicionalistas de la sociedad Marroquí (véase el atentado de Casablanca).

Los pilares económicos de este país son fundamentalmente tres, la actividad agrícola, la artesana y el turismo. Aunque el artesanado está en clara regresión, juntamente con el comercio ocupan a una buena parte de la población (el paro es muy alto en los hombres e increíblemente alto en las mujeres). Actualmente el envío de dinero por parte de los emigrantes a su país, sostiene parte de la economía magrebí. La sociedad marroquí actual vive a caballo entre sus tradiciones ancestrales y las fuertes influencias occidentales. Se pueden observar distintos modos de vida entre las grandes ciudades del Norte con formas de vida parecidas a la europea y las zonas rurales, sobre todo las del Sur, casi ancladas en la edad media y con una fuerte tradición religiosa que impone la forma de vida y la moral a seguir. Es notable el esfuerzo del país por llevar escuelas a todo el territorio por lejanas que estén las aldeas.

RELIGIÓN

La religión de este país, al igual que todo el Norte de África es la islámica y se   basa en cinco principios:

·        No hay más Dios que Allah y Mahoma es su profeta

·        Rezar cinco veces al día

·        Cumplir el Ramadán

·        Dar limosna

·        Peregrinar por lo menos una vez en la vida a la Meca

En cualquier rincón del país siempre habrá una mezquita con su alminar desde donde el almuhacín llamará a los fieles a la oración y como un solo grito, en todos los lugares se escuchará “Alláh Akbar” (Dios es grande). Aunque el rey también es el Príncipe de los creyentes, no hay nadie que dirija a los fieles y en cada mezquita habrá alguien que haya estudiado el Corán y lo explique como él lo entiende, por lo que diversas suras pueden ser entendidas de manera distinta. Como cosa curiosa, triste y anecdótica, en la sura dedicada a la mujer, se dice que la mujer es inferior al hombre.

Tanto la religión como la vida normal, las leyes y su moral, están regidas por el Corán, en él están contenidos todas las leyes y para los mahometanos es el sumun del saber, la palabra divina y la lectura por excelencia (textuamente alqur´an significa lectura por excelencia o la recitación) y en algunos sitios todavía las leyes están reguladas por lo que interpreten del Corán, leyes arcaicas con más de 1.300 años de antigüedad, aunque la ley normal está modernizada y sigue los patrones occidentales y la fiesta en la mayoría de los sitios oficiales ha pasado del viernes al domingo.

Podríamos decir del Corán que es un conjunto de preceptos morales, religiosos, civiles y políticos, mezcladas con exhortaciones y promesas relativas a la vida futura y relatos tomados con más o menos fidelidad de la Biblia, de las   tradiciones árabes y hasta de la historia de los primeros años del cristianismo. También se hallan en él alusiones a sucesos contemporáneos (de Mahoma) y a los esfuerzos que hacía la nueva religión el Islam) para sobreponerse al culto idólatra y a las luchas que tuvo que sostener. Está dividido en 129 suras o capítulos y cada uno de estos en diferentes versículos. Al principio de cada sura siempre se puede leer: "Bismillahi`rrahmani`rrahim”, es decir, en el nombre de Dios Clemente y Misericordioso. La primera sura está dividida en 7 versículos que normalmente se usan como oración. Hasta que puso por escrito el Corán, éste se pasaba de generación en generación de memoria y todavía hay gente que lo puede recitar de memoria. Los niños, para aprender a escribir y leer, lo hacen con el Corán. Los árabes, aunque ya lo hacen al igual que el resto del mundo, contaban los años a partir de la hégira, es decir, de cuando Mahoma escapó y se fue de la Meca donde intentaron matarlo, por lo que se llevan una diferencia de seiscientos y pico años.

IDIOMA

En este país, además del árabe clásico, que es la lengua de la enseñanza, de la administración y de los medios de comunicación, la lengua de todos los días es el dariya, un dialecto árabe fundamentalmente y el tamazight, que es el dialecto hablado por los bereberes y que difiere un poco según las regiones (en el Sahara Occidental hablan hassani). Como segundo idioma, en los colegios se estudia el francés; por ello este idioma es bastante hablado por los marroquíes, aunque también puedes encontrar gente que hable el inglés y unos pocos que hablan español en el Norte del país en lo que fue protectorado español o en la zona del antiguo Sahara español.

MONEDA

La moneda marroquí es el dirham (Dh.) dividido en 100 céntimos. Hay billetes de 10 (ya casi fuera de circulación y en algunos sitios no los cogen, es posible tener problemas con ellos, pero todavía son legales), 50, 100 y 200 Dh., monedas de 1, 5 y 10 Dh. Y de 5, 10, 20, y 50 céntimos. Cambiar en la calle es ilegal aunque en muchos sitios se puede cambiar en el mercado negro. En todos los bancos se puede cambiar dinero y las tarjetas de crédito solamente son aceptadas en los hoteles (En los hoteles pequeños pueden rechazarla) agencias de viajes y restaurantes caros de ciudades populosas. En algunas tiendas de productos antiguos y caros como por ejemplo las tiendas de alfombras, son aceptadas. En las gasolineras, a pesar de ver el distintivo de las tarjetas, no se pueden usar, solamente en algunas enormes gasolineras en las grandes ciudades las aceptan, por eso debéis preguntar primero si aceptan Visa internacional antes de echar. Las tarjetas que se pueden usar son la Visa y la Master Card. La American express no es conocida. En la mayoría de los bancos hay cajeros en los que se puede sacar el dinero con la tarjeta.

COMIDAS TÍPICAS

La cocina marroquí reúne de un modo refinado las legumbres y los frutos impregnados de sol, especias perfumadas, pescados y carnes sabrosas. Aunque extensa y variada, básicamente se compone de:

ä Brochetas: los típicos pinchos morunos que se preparan a vuestra vista a la entrada de los zocos, en las plazas, en el borde de la carretera. Están buenísimos y son baratos.

ä Couscous: es la tradicional comida familiar de los viernes, pero se encuentra todos los días en los restaurantes y en muchas casas, sobre todo cuando se quiere honrar a un visitante. Se pueden comer de diferentes tipos según las regiones y las cocineras, pero su base es la sémola a la que se le añade lo que sea. Probar a comerlo con la mano, pero no os queméis. Cuando les ves parece fácil, pero no lo es.

ä Mechui: cordero asado en asador o en el horno.

ä Pastela: una fina pasta de hojaldre, rellena de pollo generalmente y de almendras. También se puede hacer con pescado. Es un plato dulce y salado muy rico.

ä Tajine: Un tajine es un plato de tierra cocida con una gran tapa cónica en el cual se cocina ragut de carne, pollo, pescado con legumbres estofadas. Muy sabroso, rápido y barato.

ä Harira: sopa muy nutritiva compuesta de tomate, cebolla, garbanzos, fideos y harina. Esta sopa se toma fundamentalmente en el Ramadán después de ponerse el Sol.

Los pasteles de Marruecos son los típicos pasteles de miel, almendras, pasas, sésamo. Son muy dulces y un par de ellos te dejan lleno. El te a la menta o hierbabuena, se bebe en todo momento, cuando te levantas, mientras compras en una tienda, cuando hablas con gente, etc. Si os lo ofrecen debéis aceptarlo, es un signo de hospitalidad, sobre todo si os lo ofrecen en una hayma en medio del desierto.

LLAMADAS TELEFÓNICAS

 En casi todas las carreteras por las que circularemos y las principales ciudades suele haber cobertura para el teléfono móvil pero para poder llamar, en España habréis tenido que activar el roaning (con llamar a vuestra compañía y decir que vais a Marruecos es suficiente). Desde Maroc para llamar a cualquier teléfono fijo o móvil en España o a un móvil español pero que esté en Marruecos, como mí móvil (Español pero está en Marruecos), tendréis que marcar el 0034 delante del número. Si alguien desde España os quiere llamar a vuestro móvil, debe marcar vuestro número de teléfono sin más y para llamar a cualquier número de teléfono fijo o móvi marroquí el 00212 delante del número, pero os recomiendo que no os llamen mucho al móvil, pues la conferencia la pagáis vosotros. De todas formas, si no hubiera cobertura y necesitaseis llamar, en todos los pueblecitos suele haber teleboutiques y por muy poquito se puede llamar por teléfono a España si tienes la suerte que no se corte a los 15 segundos. Si necesitáis internet, en multitud de sitios hay ordenadores, lo que pasa es que son lentos de narices. Con la compañía Meditel es posible llamar a otro móvil o España desde nuestro móvil sin marcar ningún prefijo. Se pueden comprar unas tarjetas llamadas “telecard” por 100 dh y realizar llamadas desde cabinas a un precio muy bajo tanto a números nacionales como europeos.

CARRETERAS

Las carreteras de Marruecos son mucho más peligrosas que las propias pistas. Llevaremos siempre una velocidad moderada y estaremos atentos a motos sin luces, carros, bicicletas y peatones (que además deben ser sordos), burros, niños, corderos, más niños y recordar que allí impera la ley del más fuerte: el que tenga el coche más grande es el que pasa primero (por lo que nosotros pasaremos primero muchas veces). Los camiones nunca se quitan y en un cambio de rasante o curva sin visibilidad te puedes encontrar un coche que ha parado a tomar un te con un amigo. Muchas carreteras sólo tienen asfaltado la parte central de la misma, en la que sólo cabe un coche y los arcenes son de arena y grava (eso no nos importa, para ello vamos en un todo terreno). Los marroquíes hacen auténticas burradas conduciendo y el número de muertos en sus carreteras es muy elevado. Por ello, aunque nos hagan muchas picias, pasaremos de ellos y como si nada, vamos de vacaciones a divertirnos. Si hacéis adelantamientos por la derecha, tener cuidado para no meteros en la cuneta pues podéis volcar.

En las ciudades pasar muy despacio, pues últimamente hay mucha policía con un aparatito, nada exacto, midiendo la velocidad de los turistas y si te pasas, multa al canto. Respetar los límites de velocidad.

Si aparcáis en cualquier sitio, buscar un vigilante que puede ser un niño, no importa, vuestro coche no lo tocarán, pero primero regatear el precio. A veces aparece un personaje, justo cuando os vais a ir que dice que es el vigilante y hay que darle 5 dirham. No le deis más que seguro que no tiene cambio. Nunca dejéis los coches sin vigilante o sin que estén a vuestra vista. 

POLICÍA

La policía de allí es bastante amable con los turistas, hay dos tipos, los policías normales y la gendarmerie Royal, que viene a ser como la guardia civil. Si por un casual nos ponen una multa, sabed que las multas en el extranjero se pagan siempre, de hecho, si nos negamos a pagar, nos retendrán la documentación y nos llevarán a comisaría y al final tendremos que pagar. En este país, las multas se pueden regatear. Si la que te ponen es de 400 dh. regateando nos la pueden dejar en 200 dh. pero si nos la ponen de 200 dh. no vale regatear. La seguridad, sobre todo en el Sur, es muy grande, puedes dejar el coche en cualquier sitio que no te lo van a tocar. En las grandes urbes te puedes encontrar con pequeños rateros, pero aún así, la seguridad es mayor que en España, ya que está muy castigado el robar a un turista y van a la cárcel una buena temporada y la cárcel allí no es como la de aquí.

GUÍAS

Cuando se llega a cualquier población, si no sabemos ir al hotel, lo que hay que hacer es pararnos o circular muy despacio y esperar unos segundos a que cualquier morito se nos ofrezca a llevarnos al hotel que le indiquemos. Aprovecharán también para querer llevaros a la tienda de un amigo "sólo" a mirar. Si no os apetece, con decir que sólo queréis ir al hotel es suficiente. Una vez que os haya dejado en el hotel os pedirá de todo, incluido dinero, pero con una camiseta es bastante. Normalmente en los hoteles les dan una comisión por llevarles gente, pero en nuestro caso, como tenemos reserva, no se la darán. Si no tenéis una camiseta a mano, con una propina vale.

Cuando visitéis un zoco, o cualquier sitio que necesite un guía, pactar por adelantado el precio, el cual tendréis que regatear. Si no llegáis a un acuerdo, buscar otro guía. Si os dicen que no quiere nada, que el precio es lo de menos o cosas por el estilo, no os lo creáis e insistir en que os den un precio (en el precio se puede meter bebidas alcohólicas, camisetas, etc.), de esta manera os evitaréis el que os pidan dinero de más o intenten abusar de vosotros y os hagan una escenita, aunque algunas veces quieran que les deis más de lo pactado, pero será suficiente con decirles con firmeza que no.

Hay dos tipos de guías, los oficiales, que son caros y los que se buscan la vida, bastante más baratos. Éstos suelen ser gente sin trabajo que busca un poco de dinero de los turistas y yo los suelo coger, son majos, conocen muy bien la zona, si les dices que no quieres ir a ninguna tienda, no te llevan, conocen restaurantes típicos y baratos, algo sucios, pero donde merece la pena comer (hay que invitar al guía). La pega que tienen es que si ven a la policía, desaparecen, pero tranquilos, os quedáis en el sitio y en cuanto se vaya la “pasma” vuelven y continúan el recorrido. Es muy posible que os inviten a un te a su casa, no hay ningún problema en aceptar, tendréis ocasión de ver como vive la gente del lugar.

 

TAXIS

Los taxis allí son de dos tipos, unos pequeñitos que en unas ciudades son rojos y en otras azules y se llaman petit taxi y hacen recorridos exclusivamente urbanos y solo llevan tres pasajeros. Luego están los grand taxis que son grandes mercedes blancos o azules o de otros colores dependiendo de la ciudad y que hacen desplazamientos fuera de las ciudades y pueden llevar hasta 6 pasajeros. Si cogéis un grand taxi en una parada, no arrancará hasta que el coche esté lleno, pero si vosotros queréis ir solos, se puede, pero pagando por el coche completo. En las ciudades, lo mejor siempre es ir en ellos, pero el precio hay que pactarlo por adelantado y si lleva taximétro que lo ponga a cero, que se les olvida siempre y luego quieren cobrarte todo. Allí suele ser normal que vayas en el taxi y éste se pare a recoger a otro viajero y también es normal que estando el taxi a tope, se vuelva a parar a recoger a otro viajero y éste se te siente encima. De todas formas, cuando se es turista no suelen parar, pero lo mejor es indicarlo antes de que arranque, pues es posible que suba el precio de la carrera por no coger a nadie en el trayecto.

En Fez, os recomiendo que no uséis el coche para nada, coger taxis, es lo mejor, sobre todo para no perderse y dar vueltas tontamente desaprovechando el tiempo y tampoco os saldrá tan caro.

COMIDA Y AGUA

Las comidas de todos los días, la cena y desayuno de los dos días que dormiremos en el desierto, nos la llevamos desde España. C0miendo en la inmensidad del desierto, aunque parezca imposible, no comeremos solos: aparecerán los niños (un día estaremos tan solos, que ni los niños aparecerán), es una constante, llegan en oleadas, se quedan mirando y claro, es muy difícil por no decir imposible, comer cuando hay niños muertos de hambre mirando, por lo que llevaremos comida de más. Como en todos los pueblos se puede comprar pan para hacernos ricos bocadillos, así como fruta fresca, os podéis llevar algo de fiambre o queso que aguanta bien si va en una nevera eléctrica y algunas latas de atún, sardinas o caballa. Si se os antoja una lata de algo que no habéis llevado, no hay problema e incluso puede que la que compréis sea de marca española.

 Al medio día no apetece mucho el ponerse a calentar comida, aunque los días de campamento os apetecerá mucho tomaros algo calentito por la noche. Los botes cerrados al vacío y las latas, una vez abiertas no se puede guardar su contenido. La fruta que compréis se puede comer pero no os comáis la piel, tampoco comáis ensaladas por ahí (no sé para que lo digo, si luego yo soy el primero en comer de todo).

Recordar una cosa: el desierto no es un gran cubo de basura, nuestros desperdicios los meteremos en bolsas de basura que cada uno llevaremos y las tiraremos en los contenedores de los pueblos. Está prohibido el enterrarla ya que muchas cosas no son biodegradables y se quedarían allí para siempre.

Bajo ningún concepto bebáis agua de botella que no haya sido abierta delante de vosotros y nunca agua del grifo: es potable pero seguro que os da una buena diarrea. En todos los pueblos y ciudades se pueden comprar botellas de agua de diferentes marcas y todas se pueden beber sin ningún problema. Os recomendamos que en cada coche llevéis dos botellas por persona y día y otras dos como reserva por si acaso. Coca cola y otros refrescos se encuentran en todos sitios, pero bebidas alcohólicas sólo en los hoteles (no van incluidas en el precio) y no en todos. Si lleváis cervezas o whisky, seguro que allí hacéis grandes amigos. Es increíble ir por el desierto, en medio de la soledad, medio perdidos del mundo, ver una aldea de muerte, cochambrosa, niños medio desnudos y un cartel de que hay… Coca cola.

CAMPAMENTOS BAJO LAS ESTRELLAS

Cuando durmamos en el desierto os daréis cuenta que el silencio en las extensas hamadas se oye mucho más, que la noche es más oscura en las dunas y las estrellas casi se pueden coger, pero podréis dormir tranquilos: no hay ningún tipo de alimañas, sólo mi copilota, pero si la doy bien de cenar no ataca, así que como mucho tendremos mariposas nocturnas que acuden a la luz y camellos y éstos no se acercan a la gente. La primera noche que dormiremos en nuestras tiendas, será en un sitio donde las piquetas se clavan bien aunque habrá que buscar un sitio plano, pero hará frío, pues a pesar de estar en el desierto, estaremos a 1.300 m. de altura, pero en una gran extensión donde no hay nada, pero es que eso es el desierto. Llevaros una tienda de campaña tipo iglú, de esas que se montan en un momento, y un colchón hinchable o unas esterillas. Un saco de dormir de invierno o una (dos si sois frioleros) manta gordita, serán suficientes para pasar las noches a la luz de las estrellas bajo la mirada atenta de al kamar (la luna). Tampoco estará de más una buena linterna o un lumigas. Pasear por la noche después de cenar, dejando de ver el coche, es fantástico, es como pasear por un cuento de hadas.

A pesar de ir al desierto, llevaros ropa de invierno, os aseguro que la usaréis por la noche en los campamentos. Fundamental llevar vuestra botella de licor favorita, yo me encargo del Tía María y del café después de la cena. Para los nuevos, cuando probéis el café con leche condensada y Tía María, os vais a hacer adictos, pero a pesar de calentarnos alcohólicamente (cualquiera va a pensar que somos borrachos), no os olvidéis el abrigo. La segunda noche la pasaremos entre dunas que durante el día están calientes y que apenas muere el sol, rápido se enfrían. Si sopla un poco el viento es un gran estorbo, la arena se mete por todos sitios, pero si no, la noche es plácida, diferente, mágica, es una noche en las dunas del gran desierto del Sahara donde antiguamente lo hacían las caravanas que venían de Tombuctú trayendo sal, oro, plumas de avestruz y esclavos.

CALOR

En el desierto hará calor, pero no muchísimo, pues la sequedad es extrema y no se nota tanto el calor como se puede notar en Sevilla o en Barcelona. Como el Sol va dando a través de las ventanillas te puedes quemar, así que conviene llevar manga larga. El agua estará caliente (salvo si va en nevera) y sueñas con una coca cola fría. El calor produce sudor y si te bajas del coche sudado, suele haber una brisilla (caliente) que levanta un fino polvo que se te pega al sudor y se hace barrito. Otras veces no hay brisilla, hay un viento bestial que te obliga a subir la ventana del coche para que no te de en la cara todas las piedrecillas que levanta. Os podéis imaginar el calor en el coche con las ventanas casi cerradas. Claro, que todas estas delicias del desierto, lo coches que tengan aire acondicionado os las perderéis.

Por las noches refresca y llega a hacer frío, además, cuando se pone el Sol, es posible que se levante el viento y es increíblemente molesto, no te permite estar tranquilo en el campamento y puede incluso obligarnos a recoger a cada uno en su tienda, aunque yo os recomiendo lo de dar un pequeño paseo por la gran nada. De todas las manera, como estamos bastante al Norte del Sahara, creo que tendremos plácidas noches.

NIÑOS

Al atravesar los pueblos sureños, sobre todo los de las pistas, los niños nos perseguirán pidiéndonos caramelos y bolígrafos en francés, oiremos algo así: "bombom, estiló" y como en algunos sitios están acostumbrados a que les den, si no lo haces te tiran piedras, pero si paras y te bajas, a veces salen corriendo pero luego vuelven y se forma una melé para conseguir lo que les deis. Otras veces se agarran al coche y cuando miras por el espejo, de repente ves una tonelada de niños colgados por detrás del coche. Hay que tener mucho cuidado con los niños al atravesar los pueblos, se pueden caer debajo del coche. Cuando decidamos pararnos para repartir caramelos y nos bajemos del coche, nos veremos rodeados por “manadas” de niños que son capaces de matarse por conseguir caramelos o pequeños regalos. Recuerdo perfectamente la cara de sorpresa y eterna gratitud cuando en sitios donde había pocos niños les he regalado pequeños peluches o muñequitas a las niñas. Probablemente sea el único juguete que tengan para siempre. También he llorado cuando me han pedido comida para un niño de meses medio muerto de hambre y todo lo que llevaba era de masticar. Acordaros de llevar un buen cargamento de caramelos y tenerlo a mano en el coche. Este el lado triste, pero es que, a pesar de la cercanía, Marruecos es África.

HOSPITALIDAD

Seguro que encontraremos nómadas que, a pesar de no tener nada, nos invitarán a tomar te, lo podéis beber con tranquilidad, es agua hervida varias veces. Es normal que te sirvan varios vasos de te. Ellos no esperan nada a cambio, pero una forma de agradecerles su te es darles, comida o ropa. No deis dinero aunque se está imponiendo el que lo pidan. Incluso pueden llegar a invitaros a comer su exigua comida. Mientras no comáis verduras crudas o en ensalada, el resto lo podéis comer tranquilamente. En estas casas pobres, después de la comida viene el te y luego pueden querer venderos algo, generalmente de bastante valor sentimental para ellos, en ese caso y, tras regatear, podéis pagar con dinero, pero antes de iros, como agradecimiento a la comida, dar un regalo (que no sea algo roto). Es una buena experiencia y muy agradable pues su amabilidad y hospitalidad son infinitas. Esta hospitalidad que a nosotros tanto nos choca es normal en todo el desierto. Para ellos es una norma básica de educación. 

MAPAS

Con el mapa Michelín 959, para identificar la zona que recorreremos es suficiente al igual que para ver las carreteras, pero, también son interesantes las cartas aéreas TPC H- 1 B y H – 2 A, pero en estas cartas las carreteras no se distinguen y luego son de un tamaño tan grande que es un tostón tener que abrirlos dentro del coche y, si por un casual lo abres, luego no sabes plegarlo como estaba, pero dobladitos encima del salpicadero del coche quedan muy bien: el coche parece más aventurero.

ROPA

La ropa que hay que llevar debe ser cómoda, de verano, fundamentalmente de algodón que transpira más. Llevar algo de manga larga y pantalones largos para esos momentos en que el Sol va por nuestro lado y llega a quemar. También es necesario algún jersey y abrigo para por las noches y un bañador para bañaros en las piscinas de los hoteles. El calzado debe ser cerrado, sobre todo los días en que se va por el desierto para evitar cualquier picadura. Llevar un gorro o un turbante es fundamental para que el pelo no se llene de tierra, sobre todo las chicas que tengan el pelo largo. Aunque llevéis las ventanas cerradas, en cuanto salís el polvo pulula por todas partes.

VARIOS

Os podría contar muchas más cosas y anécdotas, pero a mi me parece que uno de los encantos en los viajes es descubrir las cosas por uno mismo, tener nuevas experiencias y sensaciones.

No hace falta ningún tipo de vacunación para visitar este país, aunque quien quiera se puede vacunar del tétanos y más aconsejable es la de la   tuberculosis. El teléfono del centro de vacunación de Madrid y consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid es 91 309 56 03 y la dirección Francisco Silvela, 57

En los hoteles, en la llegada, es necesario rellenar una ficha, generalmente una por persona, en la que hay que poner los datos del pasaporte, por eso os recomiendo que el pasaporte lo llevéis a mano y también un bolígrafo. De esta manera lo haréis más rápido y esperaréis menos ya que en la recepción no suelen tener más de uno o dos bolígrafos para dejarnos y hay que hacer cola para el “boli”.

En las aduanas de los aeropuertos y puertos de este país, al llegar deberemos rellenar una ficha que proporcionan allí y entregarla conjuntamente con el pasaporte al policía de turno que en algunos lugares suele hablar un poquitín de español y muchos, inglés aparte del francés y árabe.

La forma de saludar cuando te encuentras a alguien o entras en cualquier sitio es decir “salam aleikum” y a este saludo se responde “aleikum salam”, su traducción viene a ser la paz sea contigo.

 

 
 
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